Diseñando interfaces para conocimiento complejo

Poster sobre el diseño minimal

De las dimensiones más importantes que asociamos al conocimiento, la complejidad (en el amplio sentido) es quizás la más estudiada, pues tiene referentes matemáticos claros. Por ejemplo, las lógicas descriptivas están categorizadas tanto en función de su complejidad sintáctica como en su complejidad algorítmica (incluso su indecidibilidad). Está claro que para un conocimiento no formalmente representado es difícil estimar su complejidad. También es difícil que un conocimiento generado por una red de práctica que no haya sido formalizado pueda serlo. La minería de datos permite estimar cierta estructura en éste, técnicas como el análisis formal de conceptos permiten extraer cierta estructura del conocimiento, pero difícilmente se podrá estimar su complejidad.

La opción que veo más factible es estimar la complejidad en función de la dificultad que un agente tendría para usarla de manera adecuada. Algo así como una adaptación de las teorías formales de agente para que podamos definir lo de “entender un conocimiento para poder usarlo en X”. Cuestiones que aparecen en esta aproximación que son muy interesantes, y que abren prometedoras líneas de investigación:

La última es la que realmente representaría un fundamento de los procesos de transformación y manejo del conocimiento en comunidades, empresas, etc. Ese fundamento es necesario para el diseño de interfaces que simplifiquen las actividades alrededor de ese conocimiento. Ya hemos comentado que Paella y OntoxicWiki resuelven algunas de esas actividades. Pero son, por ahora, parciales. Se necesitaría una herramienta integradora de ésas y otras herramientas que se diseñen. Para integrar se necesitaría formatos de intercambio de conocimiento que “encapsulen” más información que la que una ontología de dominio puede hacer. Las cápsulas serían tratadas con servicios de razonamiento bien especificados, extendiendo si fuese necesario WSMO.

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