Computación Urbana (Urban Informatics) y Web 2.0 semántica móvil

imagen sobre la ciudad y móviles

Nota: Esta entrada recoge un fragmento -adaptado- de un trabajo sobre Web 2.0 móvil semántica en proceso de aceptación, desarrollado conjuntamente con Gonzalo A. Aranda.

La Informática Urbana (IU) es un campo de investigación emergente, que trata sobre el uso (y generación) de información física y digital sobre la ciudad como fuente de nuevas aplicaciones que puedan ser usadas por el ciudadano, a traves de dispositivos fijos o móviles que leen esa información -datos o conocimiento- sobre lugares de la ciudad. La utilización de esos datos permite el rediseño de políticas de urbanismo y el estudio de comportamiento sociales en las urbes. La IU emerge como una línea donde la Informática, el urbanismo, el e-gobierno, (incluso el media art) son aplicables o pueden sacar partido de los resultados. Mi interés en este área de investigación viene de hace tiempo, pero se vio fuertemente incentivado por la asistencia al ciclo de conferencias sobre la ciudad híbrida que organizó, dentro del Espacio-Red de prácticas y Cultura digital, la Universidad Internacional de Andalucía. Concretamente, me interesa cómo la Web 2.0 semántica móvil (SMW2.0) puede interrelacionar con la información accesible de la ciudad y/o de sus lugares.

Los datos que interesan en la IU son generados, usualmente, a partir de la propia ciudad, y tradicionalmente eran el gobierno local u otras instituciones quienes recolectaban, digitalizaban- si fuese necesario- y ofrecían -esto no es tan frecuente- esos datos. Con la instauración masiva de los teléfonos (y otros dispositivos) móviles, los ciudadanos pueden recolectar, como agentes de un sistema de interacciones muy complejo, información digital muy interesante. Incluso, el poder y la calidad de esa generación de información es mucho mayor que los de autoría oficial. En un contexto de Web 2.0 móvil, los dispositivos de bolsillo pueden ser considerados como agentes que usan apis locales que compañías e instituciones ofrecen de manera local en la ciudad. Desde el punto de vista de la Representación del Conocimiento, esos agentes representan una oportunidad única para determinar contextos de conocimiento en los que los habitantes de las redes sociales móviles pueden disponer de servicios avanzados y sensibles al contexto (como ofertas personalizadas, compartición de costes en servicios urbanos, etc.)

Existen varios proyectos que adaptan principios sociales Web 2.0 para investigar experiencias sociales, humanas, en las ciudades. La premisa de muchos de estos proyectos es que, en un futuro próximo, la IU será el origen de nuevas tecnologías y aplicaciones móviles que resolverán más eficientemente problemas de localización, contextualización, identificación de recursos y sociabilidad. En Urbane-ing the City: Examining and Refining the Assumptions Behind Urban Informatics, A. Williams, E. Robles y P. Dourish objetan -no sin razón- que las nuevas aplicaciones móviles no deberían centrarse sólo en la experiencia urbana y la vida personal y deberían extenderse (e implementarse de manera nativa) al ámbito de la vida social. Esa dimensión social, que parece tan facilmente generada en la Web 2.0, es una dimensión crítica y difícil en la Web 2.0 móvil. El propio concepto de identidad debe ser revisado. En la Web 2.0, la identidad es, realmente, una distancia ontológica entre entidades parcialmente definidas por la traza de su actividad en la plataforma. En la telefonía móvil, la identidad es crítica y las compañías tienen perfectamente caracterizada la de cada usuario. Con esto no quiero decir que no se puedan proponer experimentos que indaguen en las relaciones entre ciudadanos, y especialmente entre extraños habituales (es decir, gente con la que se comparte espacio habitualmente pero con la que no se contacta). Tres ejemplos de proyectos con “claros indicios de Web 2.0 móvil” que intentan salvar la brecha social urbana mediante la tecnología son Jabberwocky, Serendipity y Digidress.

En general, ese tipo de proyectos están basados en interacciones de baja obligación, es decir, no requieren una implicación fuerte -ni comercial- en la actividad. Muchos de los problemas de interacción entre agentes y de organización del conocimiento inducido por agrupaciones y contactos que se plantean en la SMW2.0 se podrían resolver como en la Web Semántica (por ejemplo, como en Groupme!). Pero existe la posibilidad de construir SMW2.0 basada en inteacciones con obligación alta (para empresas, negocios e instituciones) en las que la organización del conocimiento representado y/o generado es crítica para la eficiencia y fiabilidad de la red dentro de la organización. Sin embargo, organizar conocimiento íntimamente relacionado con el contexto (físico y lógico-computacional) donde se ha generado o utilizado es un desafío para el que es necesario, en primer lugar, entender qué tipos de espacios digitales urbanos pueden encontrarse y/o construirse. Para este tipo de problemas, la Web Semántica no ofrece soluciones claras si deseamos combinarla con la tradición de la Web 2.0, fundamentalmente porque es muy difícil representar la idea de espacio urbano que el usuario maneja cuando genera y/o utiliza el conocimiento. De hecho, sería necesario consensuar una ontología sobre los espacios digitales urbanos entre los diseñadores y los usuarios de la red.

En su trabajo Urban Informatics and Social Ontology (capítulo del libro Handbook of Research on Urban Informatics: The Practice and Promise of the Real-Time City), R.J. Burrows arguye, que, en realidad, en la IU se está gestando (está emergiendo) una nueva ontología social, donde las relaciones entre usuarios, espacios, entidades espaciales, contextos (entendidos como en Inteligencia Artificial y como en la computación ubicua) son muy complejas, crecen rápidamente y son muy necesarias para entender los resultados. Cita el trabajo de M. Crang y S. Graham Sentient Cities: Ambient intelligence and the politics of urban space donde se muestra una incipiente clasificación de regiones en esa ontología: el espacio aumentado (augmented space), el espacio promulgado (enacted space) y el transducted space (no sé como traducirlo correctamente). Este último trata de la automatización de lo espacial, que puede convertirse en servicios tecnológicos móviles que el usuario maneja y consume de manera inconsciente. Por tanto, estudia la relación transparente y ubicua de ciertos flujos de información y el usuario. Esta característica representa, por ejemplo, en una formidable oportunidad para desarrollar nuevos proyectos que se basen en las pantallas de espera (idle) de nuestros teléfonos móviles, un terreno relativamente poco explotado. En la SMW2.0, aplicaciones en el tercer tipo de espacio no estarían diseñadas sólo para el usuario, el móvil será un dispositivo con autonomía que atrapa flujos de información locales (via bluetooth, RFID, wifi, 3G u otras), convirtiendo al usuario en un prosumer inconsciente. Las primeras aplicaciones de este tipo separaban (quizás forzadamente) al usuario de la tarea (véase, por ejemplo, la recolección de información sobre contaminación urbana que se podría combinar con datos propios de la Informática del transporte).

Estas reflexiones sólo sirven para constatar la complejidad del problema de organizar y razonar con ese conocimiento. Y no hemos hablado de que las relaciones entre usuarios, agentes móviles (alojados en dispositivos móviles) y dispositivos son complejas y estarán a distintos niveles, dependiendo de la accesibilidad y autorización para realizar tareas de cada uno de esos elementos.

Dicho lo cual, parece muy atrevido pensar en cómo se desarrollará la relación entre la UI y la SMW2.0. En una primera etapa, el análisis que hace la UI de la información y sus flujos en la ciudad debe ser considerado no como una sola piel digital que intentamos visualizar para entenderla; más bien un conjunto de pieles que albergan flujos de información de distinta naturaleza y que los habitantes pueden interconectar con acciones tan simples como pagar mediante el teléfono móvil, usar el gps, etc. En una segunda etapa se desarrollarán proyectos Web 2.0 móvil que conecten de manera natural las distintas pieles (ya estamos en los primeros momentos). Y, cuando los dispositivos avanzados sean de uso generalizado, se podrá conectar esas capas con tecnologías que conviertan esa información en conocimiento (es decir, tecnologías de la Web Semántica). Es lo que, atrevidamente, denomino espacios digitales semánticos urbanos. Es en ese tipo de espacios donde la SMW2.0 se implantará como la ubicuidad semántica (es decir, donde la conciencia y el razonamiento sobre el contexto donde trabajamos será una tarea de confianza lógica como en la Web Semántica).

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