La conferencia internacional de Software libre 2008 (I): Impresiones generales

logo del congreso

He asistido, por diversos motivos (presentábamos comunicación y participaba en una jornada sobre transferencia tecnológica)  a la Open Source World Conference Málaga 2008 En una serie de posts voy a dejar mis impresiones sobre el evento. Comencemos por las generales:

  • Primero, una cuestión: El éxito económico de las empresas que se presentaron en la conferencia, con respecto a su línea de negocio en Software libre… ¿Es real? me pareció detectar a muchas empresas que se apuntaban al carro de software libre más por imagen de calidad que por su firme apuesta, mientras que sus grandes líneas de negocio están encaminadas a otras cuestiones.
  • Me sorprendió la supremacía de Ubuntu entre los asistentes al congreso (creo que el único que llevaba Opensuse en el portátil era yo). Los linux de la junta de Andalucía y de la de Extremadura no los detecté en ningún portátil de los asistentes. Este curioso fenómeno se podría explicar por algunas de las siguientes razones (más bien opiniones personales):
    • Las iniciativas institucionales no calan en la comunidad del software libre más allá de sus ámbitos de gestión (colegios, consejerías, etc.).
    • La comunidad Ubuntu crece, al margen de que éste sea o no la mejor distribución. Me temo que se está tratando a este software como una moda, y que corre el peligro de segmentar el conjunto de usuarios linux en estratos bien diferenciados, acríticos con la calidad del software en comparación con otras propuestas.
    • Ubuntu es mejor que guadalinex para el uso de los interesados en el software libre.
  • Nadie, casi nadie habló de la Web Semántica. Sólo Jo Walsh alertó del problema que se va a plantear con la implantación de aplicaciones Web semánticas: lo que yo denomino brecha semántica (la dificultad del ciudadano de a pie para entender o percibir el conocimiento representado) y los derechos de propiedad del conocimiento procesable, mucho del cual es conocimiento sobre nosotros que las empresas van a procesar, de manera fiable, y sin nuestro permiso. Sin embargo, a pesar de la gravedad de este problema (que personalmente creo que será, en el futuro, más preocupante que la situación actual con el sofware privativo), nadie planteó la cuestión. Parece que siguen identificando conocimiento libre con código libre. Tomando el título de una propuesta que enviamos a un congreso: Reclaim your knowledge. Es curioso que esta única mención la haya apuntado una especialista en media, y no estríctamente de Software libre. Es decir, el tecnodeterminismo sigue en ese aspecto, y la capacidad crítica de los defensores del software libre se limita al ámbito del código de los programas.
  • Otra pregunta: ¿Se necesita que las instituciones sean las organizadoras de estos macroeventos? Hay algo inquietante en el patrocinio institucional del desarrollo de software libre, algo relativamente nuevo, que sospecho que planteará problemas a corto plazo. Aunque públicamente apoyan todos los postulados (incluídos el ataque a la dañina neutralidad tecnológica por parte de las administraciones), creo que en el futuro van a aparecer temas muy conflictivos, relacionados con las leyes de patentes, el hacktivismo, las líneas ideológicas de los partidos gobernantes y la neutralidad de Internet como campo abierto y sin fronteras. Por ahora, como los patrocinadores son gobiernos autonómicos de escaso impacto global, ese tipo de conflictos no son previsibles. Por ahora.
  • La utilidad de este tipo de eventos puede ser dudosa. Lo que a mí, personalmente, me ha aportado lo comentaré en las siguientes entradas sobre este congreso, pero, a grandes rasgos, me llevo nuevos contactos, nueva información sobre algunos aspectos de la confrontación con el software privativo, información sobre programas de software libre que no conocía y que parecen muy interesantes, y las iniciativas de la Unión Europea encaminadas a poner en claro qué existe, qué calidad tiene, y cómo se usa. Detallaré estos aspectos próximamente.
  • El futuro del software libre está en la marca. Así de claro. Las empresas lo han captado inmediatamente, y han amoldado su imagen a este nuevo tipo de productos. Eso lo he detectado claramente no sólo en los stands, también en muchas de las charlas a las que he asistido. Pero el producto en sí, el generado por una comunidad, sólo consigue visibilidad después de una dura fase de expansión. Esa dura fase puede ser evitada, puesto que cuando nace una nueva empresa en base a un programa de código abierto, lo primero que hace es realzar la marca asociada al programa. Construir la marca antes de que las empresas usen el programa permitiría conseguir fondos para las comunidades generadoras del código.
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