La previsible evolución de la Web 2.0: La apropiación social de los proyectos. Diez razones

Diagrama que muestra el crecimiento de Internet con respecto al tiempo

En cierto modo, este post es una continuación del anterior. Llevo un tiempo estudiando las propiedades matemático-computacionales de los modelos formales de redes sociales, y he llegado a dos conclusiones. La primera es que queda mucho por hacer. Los trabajos relevantes sólo rascan por ahora la complejidad de los problemas, y la segunda es que son modelos demasiado simples, quizás llevados por una afán descriptivo más que predictivo. Con esto no pretendo trasladar una impresión pesimista de la situación, precisamente lo contrario, el campo es apasionante y creo que pronto se tendrán que reformular muchas cosas, por la siguiente previsión (personal): el siguiente campo de batalla en Internet no va a ser la implantación de la Web Semántica (ni la Metaweb, que quedaría para una segunda fase), va a ser la lucha por la apropiación social de los grandes proyectos Web 2.0.

Para hacerme entender mejor, es necesario pensar en el concepto de apropiación social como un nuevo factor que analizar en cada proyecto; un parámetro que mediría el grado de gobierno que la propia red tiene sobre éste. Ese parámetro iría desde su máximo grado (en proyectos de cooperativismo extremo) hasta el mínimo control que uno posee sobre su “vida” en las páginas de Amazon, pasando por el aceptable grado de gobierno de la red social, por parte de los propios usuarios, que permite menéame. Teniendo presente esta acepción, entremos en detalles. ¿En qué me baso para semejante afirmación? En diez razones que enumero a continuación:

  1. Los proyectos con alto grado de apropiación social tienen una influencia más fuerte en la comunidad de usuarios que los que son más rígidos. Basta, por ejemplo, leer los comentarios y observar la dinámica de menéame para comprender que si los usuarios se sienten comunidad y saben que un grupo de ellos pueden decidir lo que se publica o rechazar explícitamente lo que consideran negativo, se consideran responsables del proyecto en cierta medida. Esto, evidentemente, es un arma de doble filo (se pueden sublevar y secuestrar el funcionamiento normal de las publicaciones). Sin embargo, es la propia estimación de la comunidad la que previene este tipo de ataques.
  2. Los proyectos Web 2.0 rígidos, que ceden poco poder de influencia en sus usuarios, no son más atractivos. Véase el crecimiento de fresqui (similar a menéame pero con menos apropiación social) comparado con menéame en compete.com.
  3. El ciberactivismo está comprendiendo que hay que atacar a los proyectos que presumen de alistar a una comunidad fuerte de usuarios pero lo que quieren son clientes, aunque por ahora sólo es arte en la red. Dos ejemplos perfectamente comentados en el blog de Juan Freire son Amazon Noir y Google will eats Google.
  4. Muchos proyectos de éxito no tienen todavía modelo de negocio. Y muchos se decidirán por lo más fácil: publicidad (intrusiva o no). Esto puede provocar abandono y/o rechazo de los usuarios. Si el sistema facilita mucho la comunicación entre usuarios, se amplificará la resonancia en la red de las quejas, y se potenciará la autoorganización.
  5. Todavía no se han dado casos espectaculares, pero es previsible que pronto aparezcan herramientas muy potentes para que un usuario pueda migrar o replicar el contenido que ha aportado a otra red (al estilo de la de dispone wordpress pero más potentes). La misma naturaleza del software libre permite incluso en algunos casos la replicación del proyecto y su readaptación a los intereses de los usuarios.
  6. ¿Es posible una invasión planificada de un sitio para sesgar su filosofía? Por ahora es difícil (el trabajo debería ser realizado por un grupo bastante grande de activistas), pero el desarrollo de nuevas técnicas para diseñar agentes inteligentes, así como el éxito de plataformas multiagente (como JADE) hacen preveer, en un futuro no muy lejano, un nuevo tipo de ataques a las redes sociales con mayor grado de apropiación social.
  7. El interés para apropiarse de una red será muy grande si, por ejemplo, utiliza telefonía móvil, donde existe un canal de pago y por tanto susceptible de ingresos.
  8. Ciberactivismo político. Quizás el factor más importante. La filosofía del software libre podría ser trasvasada no sólo al conocimiento libre, también a la “comunidad libre y autogestionada”.
  9. Competencia y solidez: al igual que en el caso del software, la mejora continuada de la red por parte de sus usuarios la mejoraría mucho más que cuando sólo unos pocos administradores son los que proponen soluciones.
  10. Conexiones mucho más estables. La red de usuarios sería no sólo de “mundo pequeño”, sino que también las conexiones serían muy estables y fuertes. Aunque esta característica me parece positiva, también le encuentro ciertos aspectos negativos que comentaré en otro post.
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