Infoxicación: el final de la publicación científica tal como la conocemos

Logo de la red DNALos investigadores, sobre todos los de áreas científico-técnicas, sabemos (o mejor percibimos) que algo chirría (y bastante) en todo el conglomerado de actividades, intereses y comunidades que se usan para valorar nuestro trabajo. La cantidad de información que se genera en cualquiera de nuestros campos es inmensa, inabarcable. Pero el problema es aún peor: mucha de esa información ha sido revisada científicamente (es decir, sometida a revisión por pares), y por tanto, con cierta fiabilidad. ¿O no?

La situación comienza a ser preocupante. Por poner un sólo ejemplo, la serie Lecture Notes in Computer Science publica volúmenes a una velocidad que, prácticamente para cualquier campo de la informática te encuentras cada poco tiempo con un nuevo volumen repleto de información. Los procesos de evaluación de nuestra investigación están tendiendo a soslayar los trabajos que se publican en esta serie (sin mucha razón, pues he leído trabajos impresionantes en esos volúmenes y artículos claramente irrelevantes en revistas con índice de impacto). Y eso es sólo un ejemplo, existen muchísimos más. La presión por publicar rápidamente está haciendo mella ahora en revistas regulares con índice de impacto, algunas de las cuales están revisando los trabajos de congresos en números especiales con fechas de revisión y publicación fijas. Todo esto hace que, por un lado, la cantidad de conocimiento revisado sea inabarcable (lo que hace que algunos reinventen resultados ya conseguidos) y por otro lado la sobreespecialización haga prácticamente imposible la existencia de revisores cualificados y objetivos en muchas parcelas de conocimiento, lo que provoca el efecto pernicioso de los colegios ocultos (grupos de investigadores que se interevalúan entre ellos de manera positiva, por compartir las mismas opiniones e intereses).

¿Qué tiene que ver esto con los temas de este blog? Pues mucho. Como en otros casos, el propio ecosistema de ciertas comunidades en Internet han resuelto el problema mediante la inteligencia colectiva. La solución existe, lo que ocurre es que hace falta valentía y visión de futuro para aplicarla. Mi propuesta, que creo que sería una buena solución a medio plazo, es el reemplazamiento de la publicación científica actual (basada en un suculento oligopolio editorial que se come el presupuesto bibliotecario de las universidades) por un ecosistema de blogs de publicación científica, creados y mantenidos por las administraciones (esto es, libre de condicionamientos comerciales) donde los investigadores puedan publicar sus resultados, puedan ser revisados y comentados libremente por los demás especialistas, y que la referencia a otros blogs de su área permita establecer la reputación del conocimiento. Algunos aspectos muy interesantes de esta nueva forma de publicar son:

  1. La revisión pasaría de anónima y privada a personal y pública. La conversación pública sobre el trabajo en los comentarios de la entrada del blog correspondiente lo hace mucho más atrayente, continuamente mejorable, y provocaría un número considerable de trackbacks y enlaces (lo que irá en beneficio de la reputación del propio trabajo). Al ser públicos los componentes de la conversación, los colegios ocultos quedarían, o bien públicamente descubiertos, o inutilizados al entrar en la discusión cualquier componente crítico de la comunidad científica. Por otro lado, la revisión personal pública garantiza un intercambio mucho más rico de ideas para potenciar la investigación.
  2. La propia evolución del ecosistema de blogs facilitará a medio plazo la estimación de la calidad de los trabajos, utilizando alguna modificación de las estimaciones que ahora se utilizan para posicionar los blogs en orden de importancia. Ese nuevo tipo de rango sí permitiría una mejor evaluación de la actividad investigadora.
  3. La más importante de las ventajas de esta propuesta: se produciría conocimiento libre.
  4. ¿Se hace algo así ya? De manera tan radical como propongo no, pero en Física sí están apareciendo fenómenos parecidos: importantes investigadores que hablan de sus descubrimientos en sus blogs y éstos son referenciados y tienen mucho mayor impacto que muchas publicaciones. Es una aproximación tímida, pues los blogs son clásicos, es decir, divulgativos y los posts de esos blogs no son equiparables todavía a artículos científicos. Pero les falta poco. Por decirlo exageradamente, ahora mismo serían Divulgación 2.0 y debería convertirse en Investigación 2.0.
  5. Desde el punto de vista de la Web Semántica, si se ajustaran los tags a índices científicos, como el de la Unesco o los creados por IEEE/ACM, la etiquetación de los trabajos sería excelente.
  6. La propia arquitectura social basada en la reputación que nacería en ese ecosistema resolvería el problema de la infoxicación: Una red basada en medidas de confianza y reputación filtraría la información mucho mejor que cualquier investigador y haría notorios resultados que de otro modo podrían quedar ocultos. Para las noticias se hace (por ejemplo menéame), bastaría trasladar la idea al campo científico correspondiente.

Si Internet y los blogs ya facilitan eso, ¿porqué no se adopta ya algo parecido en vez del vetusto sistema que las revistas mantienen? Pues por el dinero. Las editoriales científicas se sostienen por la apropiación del conocimiento (conocimiento que pagamos todos, si el investigador pertenece a la administración), y el conocimiento libre acabaría con parte de su modelo de negocio. Las discográficas ya han vivido esto en el campo de la cultura, y parece que han perdido la batalla. Aunque en el caso de España, han conseguido, mediante asociaciones como la SGAE, el dislate de gravar los soportes en los que se almacena la información digital.

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