El caos informacional asociado a aplicaciones sobre redes sociales… ¿Es inevitable?

logo de second lifeTodos percibimos que vivimos en un caos de información. Existen islas donde, mediante interpretacíones (conocimiento común), los humanos entendemos ciertos conocimientos. Adícionalmente, aprendemos mecanismos para capacitarnos en el uso (vivencia) en distintas redes sociales. Pero en general, esas redes de conocimiento son complejas, impredecibles y existe mucha información útil que es inmanejable, básicamente porque ni siquiera se sabe dónde está. Las posibles respuestas que se me ocurren son las que ya comenté en un post anterior. Estas razones están asociadas a la dinámica de la red, que en definitiva está formada por humanos.

Ahora el problema se traslada a otro tipo de caos informacional: el que se produce en aplicaciones Web 2.0 montadas sobre redes sociales (las que denominaríamos WebWeb 2.0). El caso paradigmático es Second Life, puesto que prácticamente ninguna de las aplicaciones, sociedades artificiales, sistemas geográficos etc. respeta un mínimo de organización del conocimiento que produce. Resulta sorprendente que en un mundo virtual, dominado por leyes (los scripts), no haya producido un metared social o una metaorganización que se comporte bajo patrones ontológicos claros. No me refiero al conocimiento global de la red; bastaría con una tipo significativo de conocimiento. Si eso ocurre ahora, ya nos podemos imaginar que ocurrirá en proyectos parecidos pero bajo P2P, como podría pasar a partir de the metaverse project o el más avanzado Open Croquet. De todas formas, no sorprende (dado el actual estado de la Web Semántica) que las empresas no se preocupen de este problema a la hora de invertir ingentes cantidades de dinero en mundos virtuales. Léase al respecto el artículo $1 Billion invested in 35 virtual worlds companies from October 2006 to October 2007. Las cifras que se manejan son impresionantes.

¿Por qué tiene interés esa pregunta? Básicamente, porque si no se establece una metodología para obtener organización parece muy difícil el éxito de los proyectos metaweb. Candidatos para punto de inicio existen:

  1. Ingeniería Ontológica. Quizás la más prometedora si se desea una organización ambiciosa del conocimiento. Por ejemplo, adaptando methontology. Limitaciones: la dinámica de las redes es, en ocasiones, increíblemente rápida.
  2. Limitarse a controlar el caos mediante la minería de ontologías (débiles y posiblemente parciales). Muy atractivo, fácil de diseñar pero con los problemas que comentamos en este post.
  3. Directamente, el diseño de un lenguaje que formatee la aportación de los usuarios. Opción ideal. Utópica en parte, pues pasar de describir un lenguaje de comunicación entre agentes a un lenguaje que describa todo lo importante de la aportación va más allá, incluso, de las descripciones ontológicas de servicios web semánticos.
  4. Por último, limitar la amplitud ontológica de las aportaciones. Manejable, pero la red sería muy pobre si no tiene, de manera clara, aceptado el ámbito de trabajo de la red. En el caso del proyecto en el que estoy embarcado, esta opción es la más prometedora, aunque reconozco que la primera es la mejor y más interesante.

La solución del problema que planteamos aquí es un tema de Tesis doctoral.

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